Por la pandemia del COVID-19, La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, pidió a los gobiernos que tomen medidas urgentes para proteger la salud y la seguridad de las personas que se encuentran detenidas o recluidas en otras instalaciones cerradas.
Por la pandemia del COVID-19, La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para
los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, pidió a los gobiernos que tomen
medidas urgentes para proteger la salud y la seguridad de las personas que se
encuentran detenidas o recluidas en otras instalaciones cerradas.
La Alta Comisionada de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, desde el 23 de Marzo 2020,pidió a los gobiernos que
tomen medidas urgentes para proteger la salud y la seguridad de las personas
que se encuentran detenidas o recluidas en otras instalaciones cerradas, como
parte de los esfuerzos generales que se llevan a cabo para frenar la pandemia
del COVID-19.
“El COVID-19 ha empezado a propagarse en las prisiones, las cárceles y
los centros de detención de migrantes, así como en hospicios y hospitales
psiquiátricos, y existe el riesgo de que arrase con las personas recluidas en
esas instituciones, que se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad”.
“En muchos países, los centros de reclusión están atestados y en algunos
casos lo están de manera peligrosa. A menudo los internos se encuentran en
condiciones higiénicas deplorables y los servicios de salud suelen ser
deficientes o inexistentes. En esas condiciones, el distanciamiento físico y el
autoaislamiento resultan prácticamente imposibles".
“En esta crisis, los gobiernos se enfrentan a cuantiosas exigencias de
recursos y tienen que adoptar decisiones difíciles. Pero les insto a que no
olviden a las personas que están encarceladas o recluidas en instalaciones
cerradas, tales como hospitales psiquiátricos, hospicios y orfanatos, porque
las consecuencias de su abandono podrían ser catastróficas”, dijo la Alta
Comisionada.
“Es esencial que en los planes para afrontar la crisis los gobiernos
aborden la situación de las personas reclusas, a fin de protegerlas y proteger
también al personal de los centros, los visitantes y, por supuesto, al conjunto
de la sociedad”, añadió Bachelet.
“Habida cuenta de que ya se han producido brotes y varios fallecimientos
en cárceles y otras instituciones en un número creciente de países, las
autoridades deberían actuar de inmediato para prevenir nuevas pérdidas de vidas
entre los reclusos y los miembros del personal”, afirmó Bachelet.
La Alta Comisionada exhortó a los gobiernos y las autoridades
competentes a que procedan con rapidez a fin de reducir el número de reclusos y
señaló que varios países ya habían adoptado medidas positivas al respecto. Las
autoridades deberían examinar la manera de poner en libertad a los individuos
especialmente vulnerables al COVID-19, entre otros a los presos de más edad y
los enfermos, así como a los detenidos menos peligrosos. Asimismo, las
autoridades deberían seguir atendiendo las necesidades sanitarias específicas
de las mujeres reclusas, incluso de las que están embarazadas, de los internos
con discapacidad y los menores de edad.
“Ahora más que nunca los gobiernos deberían poner en libertad a todos
los reclusos detenidos sin motivos jurídicos suficientes, entre otros a los
presos politicos y otros internos que fueron encarcelados simplemente por
expresar ideas críticas o disentir”, insistió Bachelet.
Cuando esas personas sean puestas en libertad, deben recibir exámenes
médicos y ser objeto de las medidas necesarias para asegurar que reciban
atención y seguimiento adecuado, comprendido el monitoreo sanitario.
“En virtud del derecho internacional de los derechos humanos, los
Estados tienen la obligación de adoptar medidas para evitar las amenazas
prevenibles a la salud pública y tienen el deber de velar por que todo el que
necesite atención médica esencial la reciba”, añadió Bachelet.
En relación con las personas detenidas, el Estado tiene el deber específico
de proteger la salud física y mental y el bienestar de los reclusos, de
conformidad con las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el tratamiento
de los reclusos (también conocidas como Reglas Nelson Mandela).
Las medidas que se tomen en medio de una crisis sanitaria no deberían
vulnerar los derechos fundamentales de los reclusos, que comprenden su derecho
a la alimentación y el agua potable. También deberían respetarse plenamente las
normas que impiden maltratar a los detenidos y que garantizan su acceso a la
atención médida y la asistencia letrada.
“A fin de prevenir nuevos brotes de COVID-19 tal vez sea necesario
limitar las visitas a las instituciones de reclusión, pero las medidas de esta
índole han de aplicarse de manera transparente y deben comunicarse con claridad
a las personas afectadas. La suspensión súbita de contactos con el mundo
exterior puede agravar una situación que de por sí quizá sea ya tensa, difícil y
potencialmente peligrosa”, dijo Bachelet.
La Alta Comisionada señaló varios
ejemplos de medidas alternativas adoptadas en determinados países, tales
como instalar sistemas de videoconferencia, ampliar el tiempo de conexión
telefónica con los familiares y autorizar el uso del correo electrónico.
“El COVID-19 plantea un grave desafío al conjunto de la sociedad, ya que
los gobiernos adoptan medidas para cumplir con el distanciamiento físico. Estas
medidas son indispensables, pero me preocupa sobremanera que algunos países
amenacen con penas de prisión a quienes desobedezcan esas normas. La ejecución
de esas amenazas podría agravar la mala situación que ya existe en los centros
de reclusión y contribuiría muy poco a frenar la propagación de la enfermedad”,
advirtió la Alta Comisionada.
El encarcelamiento debería ser una medida de último recurso, en
particular durante esta crisis”.
la Oficina del ACNUDH y la Organización
Mundial de la Salud han publicado un documento preliminar con directrices COVID 19: Focus on persons deprived of their liberty [COVID
19: Atención especial a las personas privadas de libertad], que contiene los
principales mensajes y actividades, dirigido a otros organismos de las Naciones
Unidas, gobiernos y autoridades competentes, instituciones nacionales de
derechos humanos y entidades de la sociedad civil.
Por la pandemia del COVID-19, La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, pidió a los gobiernos que tomen medidas urgentes para proteger la salud y la seguridad de las personas que se encuentran detenidas o recluidas en otras instalaciones cerradas.
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maggio 05, 2020
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